Entre las ataduras de piso y la suspensión completa hay un escalón intermedio que casi nadie explica bien: la suspensión parcial. Es el puente natural hacia la suspensión, y entenderlo te ayuda a progresar de forma segura en vez de saltar al vacío (literalmente).
¿Qué es la suspensión parcial?
En una suspensión parcial, parte del cuerpo queda apoyada en el suelo y parte es sostenida por las cuerdas. Por ejemplo: una pierna elevada mientras la otra sigue en el piso, o el torso inclinado y sostenido pero con los pies apoyados. A diferencia de la suspensión completa, donde todo el peso cuelga, aquí el suelo sigue ayudando.
Por qué es el puente lógico
- Menos carga: el cuerpo no soporta todo su peso en la cuerda, así que el margen de error es mayor.
- Introduce lo esencial: puntos de anclaje, líneas de suspensión, manejo de la carga y lectura del bottom bajo tensión.
- Más control: si algo falla, el cuerpo ya está parcialmente apoyado, lo que da segundos valiosos.
Es el lugar donde se aprenden los fundamentos de “levantar” antes de confiarle a la cuerda todo el peso de una persona.
Requisitos previos (no negociables)
- Dominio sólido de ataduras de piso y de un buen Takate Kote u otro arnés de carga.
- Conocimiento real de nervios y zonas de riesgo.
- Puntos de anclaje seguros y certificados (no un gancho cualquiera del techo).
- Hardware adecuado (anillos, mosquetones de carga).
Los riesgos siguen siendo serios
“Parcial” no significa “sin riesgo”. Las líneas bajo tensión pueden causar daño nervioso más rápido que en el piso, y una caída —aunque sea de poca altura— puede lesionar. La suspensión parcial exige el mismo respeto que la completa.
Cómo empezar (en serio)
Esto es lo más importante: la suspensión, parcial o completa, no se aprende de un artículo ni de videos. Se aprende presencialmente, con un instructor con experiencia que revise tus anclajes, tus líneas y tu técnica en vivo. Es, de lejos, el área del shibari donde más vale la formación guiada.
Si la suspensión es tu meta a futuro, construye bien la base primero y súmate a talleres que la enseñen con seguridad. Sin apuro: el que llega lejos en shibari es el que tuvo paciencia al principio.



